Soñando uno de tus sueños

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Hallé la muerte en un gruyere


 

Hallé la muerte en un gruyer

La fiesta del queso es una celebración típica de Tucumán. Me habían contado muchas veces sobre esta peculiar celebración ¡tan locos estamos que celebramos hasta el queso! Fue lo primero que pensé cuando me contaron que existía y mucho más, cuando me contaron que duraba cuatro días ¡cuál fiesta gitana!

Lo mejor fue encontrarme con el Queso de oro, premio al que todo productor de queso regional aspira a ganar. Con lo hilarante que sonaba todo eso ¿No iba a ver de qué se trataba? Debería no haberlo hecho y seguir en plan jocoso como hasta ahora que me habría ahorrado problemas y no habría visto de cara al diablo en frente de los gruyeres —que, por cierto, no ganaron el Queso de oro y se lo merecían en verdad, fueron de los mejores, pero hubo un tema del color que ni siquiera entendí. Se lo llevó un fontina que no estaba tan bueno en realidad. Pero qué sé yo de quesos. ¡Oh, sí! Puedo decirles que están lejos de ser lo ideal para el lecho de muerte—.

Ahí estaba yo, tendido sobre el gruyer mientras Jorge Rojas cantaba que quería pasar la noche entera bailando saya con su negra y unos gauchos bailaban al compás con la Donosa de la fiesta del queso del año anterior y la elegida este año.

Pero retrocedamos un poco ¿cómo llegué a estar agonizando sobre el gruyer?

Tiene que ver con algo que pasó hace mucho tiempo. En realidad, antes de ser este estupendo personaje que hoy ven aquí —al menos, antes de mi muerte, claro—, era un barquero. Seguro han escuchado el mito de Caronte, pues, es sólo un mito.

En realidad, hay cientos de seres etéreos como yo que nos encargamos de llevar a las almas al otro mundo y no, no van en barcos ¡son almas! ¿Por qué deben ir en barcos como si fueran personas que pueden ahogarse? Debo decirles a los escritores que fue una idea de lo más ridícula y que siguen explotando. Vergüenza debería dar.

Pero, a eso no iba precisamente.

Nos quedó el nombre de barqueros gracias a los humanos, en realidad, no teníamos un nombre para designarnos grupalmente, sólo los nuestros propios. Mi nombre es Bachi y modestia aparte, soy el mejor barquero que haya existido nunca. Puntual, impecable y con una gran labia para hacer tu viaje al otro mundo mucho más placentero y saldar todas tus dudas al morir. No digas que no, las tienes y las vas a tener cuando te mueras. Te lo aseguro. ¿Sabes cuántos siglos llevo trabajando? Más de los que tú puedes contar, eso es seguro. No hay absolutamente nada que no haya visto o escuchado al llevar almas.

Sin embargo, a pesar de todo este glamour que escuchas, es terriblemente aburrido y monótono. Imagínate tener que andar por el mismo camino no una ni dos, sino, cientos y cientos de veces al día y escuchar las mismas preguntas y hacer exactamente lo mismo cada día de tu horrible y eterna vida. ¡Exactamente! Te pegas un tiro antes de terminar la semana. Es A-bu-rri-do y a más no poder.

Pero mi intención no era acabar con mi vida, sino, empezarla realmente.

El mundo humano es de lo más pintoresco y es de donde más almas nos llegaban a diario. Sí, hay otros mundos, pero como te dije antes, esta historia es sobre mí, así que ahórrate las preguntas que no sean sobre la estrella de la historia.

Podrás preguntar sobre esos mundos cuando te vengan a buscar. Si te acuerdas, claro está… ja, ja, ja.

Bueno ¿en qué estaba? Sí. Me aburría. Así que vine a vivir justo aquí, a la tierra.

Conseguí lo que llaman empleo. Es algo parecido a lo que hacía antes, sólo existen un par de cosas que son una maravilla aquí: paga y vacaciones. Sin más, podría hacer esto toda la vida. Sólo debo preocuparme de trabajar siempre y me pagan por hacerlo ¡Jamás recibí una mísera moneda antes! ¿Saben lo que es romperse el alma sin un solo beneficio? Bueno, pues yo sí ¡Ah, pero ya no más, señores! No, no, de aquí no me mueve nadie.

¿Sabes que es lo mejor del trabajo? Existe el retiro. ¡Sí! ¡Retiro! ¿Sabes lo hermoso que suena eso? En todos mis años de inmortal, jamás hubiese pensado en dejar mi trabajo. De hecho, lo he dejado, pero tampoco es que sea tan fácil dejar de ser un barquero.

Pero eso no viene al caso ahora. Recuerda, yo soy el protagonista de esta historia y no la burocracia horrible del inmortal.

Entre todas las cosas pintorescas que encontré, fui forjando mi vida. Mi casa, amigos, hasta tiempo para salir a divertirme, venerar al dios dinero y a su peculiar grupo de dioses. Encima, por categoría, que fue para elegirlos de todos los colores, formas y hasta amorfos. Escuché ese que está en todos lados o el que tiene ocho brazos ¡Qué imaginación!

Y hay muchos que los plasman en libros. Una genialidad, he conseguido una biblioteca entera para mí mismo y no puedo decir lo dichoso que me siento al leer y al conocer tanto de la mente de esas personas a través de su inmensa posibilidad de crear. Crean mundos, dioses, demonios, personas tan reales que parecen tangibles. No podía sentirme más feliz de haber venido a la tierra.

Pero todas estas cosas las sabes, después de todo, eres un humano ordinario como el que intento imitar, ¿no?

Lo importante ahora: me encontré con la fiesta. Había oído de la fiesta de la viña y no fui porque me pareció ridículo honrar la viña.

Lo más ridículo fue escuchar que no es lo único que vienen a honrar. Pero, a las personas parecía divertirles, como si no tuvieran los suficientes entes que venerar, suman los alimentos. Y me animé a ir a la próxima pensando que, si iba a vivir como humano, debía aprender a disfrutar de todo, hasta de lo más ridículo como de lo más sofisticado.

Y me debí haber quedado con las ganas.

Disfruté mucho la música, hubo bandas de todo tipo, muy joviales y alegres. La elección de la Donosa fue encantadora ¿quién iba a pensar que se podía encontrar tanta belleza y alegría en un solo lugar? ¡Y los quesos! Fueron la mejor y la peor parte. Fue cuando estaba en la zona del roquefort que lo vi: Kim, un viejo conocido de mis tiempos de barquero estaba ahí ¡y me traía noticias! No buenas, ni mucho menos: habían mandado a buscarme y a castigarme por desertar a mi labor.

La peor noticia que te pueden dar ¿no? Yo sólo quería comer queso y beber hasta olvidar mis años mozos y ahora, me lo arruinan cual baldazo de agua fría.

Lo mejor era huir y mantenerme de perfil bajo por un tiempo.

Nos separamos, quería marcharme y empezar de nuevo en otro lugar, uno más perdido que Tucumán, cosa de que no lograran encontrarme. Pero no fue así, no llegué más lejos que el gruyer cuando la daga hecha de hierro de una estrella bañada en polvo cósmico me atravesó. Sí, esa es la única forma de matar a un barquero. Es un método un poco rebuscado precisamente, porque los desertores no suelen ser tantos. Salvo yo, que, si lo hubiese sabido antes, podría haberme cuidado un poco más de todo.

Creí que había imitado a un humano ordinario tan bien que nadie sabría que un ser tan glorioso como yo estaba entre ellos.

Pero, aquí me ven, agonizando sobre los quesos y creo que hay una onza cortada que me está molestando en la espina. Si pudieran hacerme la gauchada y moverme…

Mi vista era borrosa. Y aunque intenté ver quien era el que me había atacado, no vi nada.

Desaparecieron, ni si quieran iban a esforzarse en esconder mi cadáver un rato.

No somos como los humanos, obvio que no. ¿Acaso no escuchaste que para maternos deben conseguir una estrella? Quisiera verlos tan resistentes a ustedes.

Lo importante. Cuando un barquero exhala su último halito de vida, su cuerpo se extingue como si nunca hubiera existido ¡Menuda existencia! Apenas había empezado a disfrutar mi vida cuando… ¡pasa esto!

Cerré los ojos, adolorido, ya había visto mi mano disolverse y no quería presenciar mi muerte. Pero aunque la esperé, no sucedió. Alguien me besó y me incrustó algo en el pecho.

Fue todo.

Apenas pude ponerme en pie, la vi alejarse, contoneando las caderas con una melena roja que ondeaba al viento: me había salvado y de esa experiencia aterradora, sólo quedaba una mancha en mi camisa y el olor del gruyer impregnado.

Me arruinaron la pinta y estaba bien churro hoy.

Pero bueno… estoy vivo ¿no? Pueden seguir disfrutando de mi grandiosidad.

De nada.

Me levanté y me fui.

Escuché que en otro país se celebra a las caricaturas y comics, así que voy a ir a ver, con mis precauciones, claro. Aunque ya morí en ese gruyer. Nadie tiene que enterarse de mi reciente resurrección, así que ¡Comic-con, allá voy!

Reto: 16) Utiliza una fiesta o celebración propia de tu municipio/ciudad/país.

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