El día que te vuelva a ver
La verdad es que ella no había
estado a su lado cuando él falleció. Y era lo normal, ¿no? Quiero decir, en los
shonen, las batallas suelen ser de uno a uno sin que haya un coro de porristas
detrás porque, bueno, le quita la emoción a la batalla. ¿Te imaginas a Dragon
Ball o Naruto con algo así? No, obviamente…
—¡Ese no es el guion! —interrumpió Shinpachi—.
¡Sigue el guion!
—¿El guion? ¡Ah, sí! La historia.
Bueno, pasaron cosas y se murió. Lo importante…
—¡No! —volvió a interrumpir
Shinpachi—. Se supone que estás contando una tragedia, no puedes decir que se
murió y pasar a lo siguiente como si nada.
Bien, olvidemos todas estas
tonterías.
Cuando habían entrado a derrotar a
Shoyo, Riho y Takasugi se separaron. Él se fue con Gintoki y Kagura mientras
ella se quedó atrás. Hablando de eso, no recuerdo si dejé la luz encendida en
casa. Desde que salí de casa he estado pensando en si apagué o no apagué el
interruptor. Y no quiero que me venga una factura enorme…
—Por el amor del cielo, sigue el
guion —volvió a interrumpir irritado Shinpachi una vez más—. Sólo tienes que
leer, no necesitas inventar nada.
Ah, no me pagan lo suficiente como para
soportar este tipo de cosas.
Bien, volvamos. Les voy a ahorrar
detalles y Takasugi fue poseído por Shoyo, pero no el bueno, el malo malísimo
que mató al bueno. Es una larga historia que no vale la pena recordar ahora. Porque
se vuelve más larga que culebrón de la tarde La verdad, es que dejé un tazón
con un guisado en la heladera. No sé si será comestible hoy porque ya lleva
varios días ahí. Espero que todavía este bueno para esta noche, no he comprado
nada para cocinar y ciertamente, no creo tener ganas de hacer nada. Sólo calentarlo
sería lo ideal y rezar para que no me caiga mal.
—¡Espera, espera! ¡ESPERA! ¡¿Por qué
diablos estás hablando de comida en lo que tiene que ser una escena de batalla?!
—Me preocupa si ese estofado puede
mandarme al hospital —respondí.
—Olvídate del maldito estofado de
una vez. ¡Se está por morir alguien!
—Ah, cierto.
Bueno, volvamos. Hubo una batalla y
se murió Shoyo, pero no era Shoyo, sino, Takasugi.
—Para, para. ¿Es tan difícil sólo
leer y recitar lo que está escrito? Retrocede un poco.
—Insisto que no me pagan lo
suficiente para esto.
El país de los samuráis. Ese era el
nombre de nuestro país en el pasado, pero todo cambió cuando la nación del
Fuego atacó.
—¡ESPERA! ¡Eso es retroceder
demasiado! ¡Además, ni siquiera es Gintama! ¡Es Avatar!
—¿El de los monos azules gigantes? —Intervino
Kagura—. Yo también quiero ser alta. Estoy cansada que las cámaras tengan que
arreglar los planos para que entre en la escena. Además, no tendría que
preocuparme de la ropa tampoco.
—Los desnudos ciertamente nos
ahorrarían presupuesto en vestuario —añadí.
—¡Esperen! ¡No podemos hablar de
esto ahora! Estamos en el horario de todo público. ¡Nos van a cancelar así!
—O quizá, finalmente nos pasen al
horario estelar —dije.
—¡¿No tenemos otro narrador?!
—No, ya te dije que no tenemos
suficiente presupuesto para pagar a dos personas —dije una vez más.
—¡¿Gin-chan?! ¿Todo el tiempo fuiste
tú?
—¿Acaso crees que teníamos dinero
para contratar a un verdadero narrador? —le respondí.
—Oigan, ¿van a terminar la escena
hoy o no? —dijo Takasugi entrando al set.
—¡Tenemos una cita! Y no vamos a
llegar a tiempo si seguimos así —agregó Riho—. Y no quiero perder mi cita con
Shin-chan.
—¿Crees que algo de lo que grabaron
hoy lo podamos usar? —preguntó Kagura.
—Sí —respondí y Takasugi y Riho se
sumaron al unísono.
Los miré, no esperaba que también
estuvieran de acuerdo. Pensé que serían los primeros en quejarse.
—Con tal de que terminemos, no me
importa —dijo Takasugi.
—Perfecto. Terminamos por hoy. Seguiremos
mañana —di unas palmadas dando por terminado todo y me despedí.
Quizá compre leche de fresa para la
cena.

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