Soñando uno de tus sueños

Blog de escritura, dibujo y delirios varios

A ti te rezo


 

Hacia relativamente poco se había creado una cuenta de Tik Tok subiendo videos idiotas. Nobara siempre le reclamaba sobre ellos y lo que más le sorprendía era la increíble cantidad de vistas que tenía Satoru en cada video. Ella solía decir que sólo los recibía porque era apuesto, de lo contrario, cada uno de sus videos pasaría desapercibidos.

—Tengo que salir. Cuando regrese, quiero que hayas terminado de lavar todo eso —le dijo muy seriamente mientras Gojo seguía mirando el celular.

—¡Encontrarás todo perfecto! —dijo con ánimo quitándose los anteojos y guiñándole el ojo.

Nobara no quiso decir nada, iba a confiar en que todo iba a salir bien, así que volteó y de repente, sintió las manos de él sobre su cintura.

—¿Te vas a ir sin despedirte? —apoyó la cabeza en el hombro de ella sin dejar de abrazarla.

Nobara suspiró profundamente y cerró los ojos. Sabía que no se iba a marchar de la casa hasta que no le diera un beso. Ella volteó con una sonrisa, aún siendo rodeada por las manos de él, lo rodeó por el cuello haciendo que se inclinara levemente hacia ella y luego, le dio un beso en los labios.

Luego de eso, y tras otro drama de Gojo, finalmente, se fue. Iba a salir con Megumi y con Maki, no sabía a ciencia cierta si Yuuji llegaría o no. Había invitado a su novio a que los acompañara, pero les había dicho que tenía cosas que hacer ese día. Por lo que ella veía al salir de la casa, la única tarea que tenía era la que ella le había dejado, más allá de eso, no había nada. Y decidió disfrutar de su reunión, así que era mejor no averiguarlo.

Una vez que Nobara se fue de la casa, Gojo fue a lavar los platos que habían quedado del almuerzo. Y terminada su tarea, empezó con su verdadero trabajo: ¡Tik Tok!

Tenía que preparar el departamento para ello. Colocó las luces led y activó el modo aleatorio para que cambiara de colores con la música. Luego, el trípode y el teléfono para grabar ¡ya sólo quedaba el traje! Y no era nada más y nada menos que un atuendo de monja… aunque no era precisamente con la sotana larga que cubría todo, no, básicamente, todo lo que había dejado era la cofia. El resto era muy… para internet. Gojo tenía buen cuerpo y pensaba aprovecharse de ello. La falda larga hasta los tobillos tenía cuatro tajos, dos en la parte de adelante y dos atrás, de tal modo que levantaba la pierna y los gajos caían. Luego, la musculosa blanca para terminar de completar el hábito, junto a unos zapatos de tacón negro que estilizaban aún más la figura de Satoru.

Colocó una biblia que había comprado especialmente para la ocasión y encendió la cámara.

Él, tenía la idea de que esto iba a gustarle tanto a Nobara que ella iba a sumarse a hacer videos con él. Lo que más quería y nunca conseguía porque acababa confiscándole el teléfono cada vez que intentaba sacarla a ella en la cámara, así que pensó que esta iba a ser una buena alternativa.

Puso la música y comenzó el video. Él sentado en la mesa frente a la biblia con los ojos cerrados y los anteojos oscuros y en cuanto encendía las luces y el fondo se coloreaba de azul, él levantaba la pierna contra el marco de la puerta, demostrando lo flexible que era.

Volvió a la escena anterior donde rezaba y luego, volvía a hacer alguna pose, contoneando las caderas, o deslizándose por el marco de la puerta, incluso, agachándose y abriendo las piernas mientras contoneaba el cuerpo y lanzaba un beso a la cámara. Apagó el celular tras eso e hizo algunos edits antes de publicar el video en la plataforma y no tardaron en lloverle los likes y comentarios.

Mientras él leía con entusiasmo todo, Nobara volvió a la casa.

—¡Cariño! —dijo Gojo estirando las manos con alegría mientras ella entraba y lo veía con el traje puesto y una vena empezaba a palpitar en su frente.

—¡¿Qué diablos es eso?! —silabeó cada palabra mientras no dejaba de mirarlo y pronto, Gojo le extendió el teléfono y Nobara vio el video con vergüenza ajena y empezó a leer comentarios como “a ti te rezo”, “quiero rezar contigo” y cosas por el estilo.

Mientras ella seguía viendo el celular, llegaron Megumi y Maki, quienes a falta de que él los acompañara, habían decidido hacer la reunión en su casa y compraron varias cosas para ir a comer y beber con Satoru.

—Me voy —dijo Megumi apenas llegar y ver a su profesor vestido de esa manera. Maki no tardó en imitarlo.

—¡Esperen, chicos! Podemos hacer un video grupal. Tengo más trajes —dijo alcanzándolos a los dos—. Vamos a reventar el internet —cantó orgulloso de tener a sus estudiantes con él.

Y fue cuando Nobara tiró el celular sobre la mesa sin contener la fuerza y lo agarró del cuello de la ropa y lo arrastró lejos de sus amigos.

—¡Ni se te ocurra!

—¡Pero me rezan! —exclamó él señalándole el teléfono.

—Tú vas a rezar si vuelves a insistir con ello.

Entonces, Gojo se puso de pie de un salto, soltándose de Nobara y desapareció de la sala.

—¿Lo asustó? —preguntó Maki.

—Seguro regrese con algo más estúpido —dijo Megumi mirando la escena con pena ajena.

Nobara se frotó la frente y al verlo regresar con un traje muy similar al de él, pero de la talla de Nobara.

—Pueden rezarte a ti —dijo con alegría exhibiendo el vestido con entusiasmo.

Nobara apretó el puño y lo alzó molesta, lista para darle un buen golpe.

—No creo que volvamos a ver a Gojo-sensei —dijo Maki y Megumi asintió con la cabeza, saliendo de la casa, sabiendo que esa discusión no iba a terminar bien para ninguno de los dos. Y que al menos, el sueño de ser influencer había llegado a su fin.

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